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El edificio es un lugar silencioso para disfrutar de momentos individuales en la contemplación del Misterio de Dios. En la falda del Monte Carmelo que nos invita a ascender paso a paso para encontrarnos con el Señor en la cima.

Que el lugar y la naturaleza vayan acordes con el espíritu para disfrutar el paisaje que nos invita al dialoga intimo con el Creador.

Un lugar pensado para entregar la espiritualidad de los grandes místicos y maestros de la oración: Teresa de Jesús y Juan de la Cruz y en ese camino Santa Teresa de Lisieuz, Teresa de Los Andes, etc.

Una casa moderna de acuerdo a los tiempos y acogedora para que el hombre se sienta en paz. Atendida por las Hermanas Carmelitas Misioneras Teresianas.

“Un sagrario tiene el silencia de una tumba, la majestad de un trono, las delicias de la vida. Y es que contiene a Jesús como víctima inmolada…” (Santa Teresa de Los Andes)

La Casa goza de dos capillas interiores bellas y austeras, habilitadas para celebraciones litúrgicas y encuentros de oración. Una de capacidad de 60 personas se ubica en el pabellón San Juan de la Cruz, y otra de menor capacidad se ubica en el pabellón Sta. Teresa de Ávila.

“Cristo Jesús se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y una muerte de cruz”. (Fil 2,8)

La capilla Santa Teresa de Jesús (de Ávila) fue bendecida por nuestro obispo Monseñor Cristian Contreras el 11 de noviembre del 2009. Fue construida con donaciones de benefactores con el fin de proporcionar un espacio de encuentro íntimo con el Señor que marcará profundamente a la gente que visitara la casa.

La Capilla de Retiro, ubicada en el centro la casa de retiro mirando hacia el Santuario, fue diseñada por el arquitecto Cristian Undurraga, quien ganó por esta obra el premio internacional de arquitectura sacra “Frate Sole” en el año 2012. El presbiterio con su altar y ambón fueron realizados por el escultor Vicente Guajardo, con rocas de la zona central de la Cordillera de Los Andes.

La capilla ha sido diseñada con un fuerte mensaje espiritual que impregna la arquitectura del lugar; y viene a proponer directamente el misterio pascual de Cristo, triunfo de la luz sobre las tinieblas. Donde Cristo en la cruz, compuesta no como una cruz convencional sino por miles de maderos que conforman en realidad toda la capilla, asume toda la vida, la historia y el mundo.

El camino descendente de la entrada invita ya a participar el en espíritu del la Pascua, misterio de Cristo, pues “por medio del bautismo fuimos sepultado con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también nosotros vivamos una vida nueva (Rom 6,4).

El espacio interior de la capilla se ilumina desde abajo con luz natural; arriba la construcción de madera levita sobre nosotros sin ningún pilar que la sostenga, recordando el triunfo de Cristo sobre la muerte y su ascensión al cielo. El Cristo crucificado es replica del Cristo ante el cual oraba Santa Teresa de Los Andes, cuyo original se encuentra en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas en Auco.

Clavado directamente sobre los muros de roble, Cristo transforma las macizas maderas (durmientes de ferrocarril) en la Cruz del Calvario, cuyo peso es el pecado del mundo (Jn 1, 29), soportado por sus brazos amantes. Estos brazos levantan toda la realidad de la vida con su mezcla de dolor y gozo y la ofrece al Padre.

Todo el espacio te invita al silencio y la contemplación, a descender a tu propio centro, a entrar en tu castillo interior, donde te espera Cristo que murió por ti. Tú estas en uno de esos maderos, salvado y unido a Cristo.

“Poned los ojos en el Crucificado… Pues si nunca le miramos ni consideramos lo que le debemos y la muerte que paso por nosotros, ¿cómo le podemos conocer ni hacer obras en su servicio…? ¿Quién nos despertará a amar a este Señor?” (Santa Teresa de Jesús de Ávila).

Cada uno con 24 habitaciones simples o dobles, todas con baños individuales, oratorios, salas para reuniones, y dos habitaciones con sala conectada; ideal para directores de retiros o jornadas. La habitación sencilla como es el espíritu carmelitano donde el alma se recoge para la intimidad con el Señor y para el descanso reparador.

Lugares donde escuchamos las reflexiones profundas, se comparten inquietudes, se ilumina nuestra mente para conocer la ciencia de Dios y los hombres. Una con capacidad para 60 personas, y la Sala Teresa de Los Andes, capacidad 200 personas, equipado con sistema de amplificación de sonido, wifi y sillas cómodas.

Donde preparamos el alimento para el cuerpo mientas el Señor alimenta su espíritu. “Cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores, entended que si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor.” (Santa Teresa de Ávila)

La casa tiene tres comedores, el grande con capacidad para 200 personas, y dos pequeños con capacidad para 30 y 15 personas, donde podemos acomodar grupos de diversos números y necesidades.

La casa goza de patios interiores donde las aguas cristalinas de la pileta nos evoca junto al santo poeta: “Aquesta eterna fonte está escondida en este vivo pan para darnos vida.” (San Juan de la Cruz), de jardines con espacio verde, rosas y otras flores innumerables, y espacio natural con la vegetación típica del lugar. Lugares para tranquilizar el espíritu, para contemplar la grandeza y belleza de Dios reflejadas en su creación. “Levanto mis ojos a los montes, de donde me vendrá el auxilio. El auxilio me viene del Señor que hizo el cielo y la tierra.” (Salmo 120)